Ensancha el alma

He sido una bruja de la Edad Media.

Me he convertido en un policía gruñón pero entrañable que busca sin suerte asesinos en serie por las esquinas de una fría y sombría ciudad. Me he visto envuelta en aventuras de todo tipo mientras recorría el mundo. He vivido en París, Nueva York, Barcelona, Madrid, Buenos Aries y un sinfín de capitales casi impronunciables en castellano.

Fui una niña judía durante la Segunda Guerra Mundial.  También me he convertido en Parvana, una niña afgana que ha tenido que hacerse pasar por un varón para sobrevivir en un Afganistán tomado por los talibanes. He sentido el dolor de una bala y la muerte de un ser querido en la guerra civil española. He conocido cómo funcionaban los gulags soviéticos.

He sido un escritor mediocre, un asesino a sueldo, un obrero de la revolución industrial en Gran Bretaña y un esclavo negro en Estados Unidos.

He muerto de amor. Y de desamor. Me han dejado y sido infiel tantas veces que casi superan las veces que lo he sido yo.

Todo eso y más. Leer da sueños pero, sobre todo, leer da vidas. Todas las que nos podríamos imaginar y aquellas en las que nunca habíamos pensado pero que han rondado la cabeza de alguna persona con la mente lo suficientemente inquieta como para escribirla.  El 39’4% de los españoles no vivió fuera de su propia piel. No vibró con una trama electrizante hecha con una retórica que invita al suspense. No adivinó los entresijos de ninguna trama. No se emocionó como voyeaur de las conversaciones de unos amantes. Casi el 40% de los españoles mayores de edad no leyó ningún libro durante el pasado año 2016. Hoy, en la era de la información instantánea, parece que nos hemos acostumbrado a no leer más de 140 caracteres, a no prestar atención a ninguna historia que requiera el más mínimo esfuerzo. Y es una pena. No solo por las evidentes carencias culturas, sino por todo lo que se están perdiendo. Por todo lo que jamás vivirán. Por todo lo que su mente será incapacidad de imaginar. Porque el 39’4% de la población española vivió 2016 dentro de una jaula, cercenando su capacidad creativa, su bagaje cultural y sus sueños, y lo hizo por voluntad propia. Y lo peor es que, probablemente, ellos no lo sepan.

Probablemente ellos mismos no sean conscientes de que, ahora más que nunca, los libros son necesarios. Porque nos quieren entretenidos con imágenes fugaces, porque quieren que no nos hagamos preguntas, porque quieren que no vayamos más allá, que no soñemos más allá, que no imaginemos más allá. Que todos nos encerremos entre las rejas de nuestra propia incultura.

Por eso podemos decir sin temor a equivocarnos que leer, hoy, es un acto revolucionario La insurrección de quienes no se conforman con vivir solo una vida. De quienes en esta vorágine de ritmos frenéticos deciden parar el tiempo y sentarse en un parque a leer. De los románticos que aún encuentran en el olor de las páginas de un libro nuevo una de las sensaciones más placenteras del mundo.

Sea como sea, lee. Lee y ensancha el alma. 

Autor: clementineds

Ilustración y diseño.

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